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El 2017 se abre ante nosotros como una continuidad del pasado en un futuro incierto, la actitud del gobierno como de la oposición parlamentaria, deja de manifiesto una total desconexión entre los deseos y necesidades de la población, abriendo cada vez más la brecha entre ellos y nosotros.

Solamente para el 2017, el Fondo Monetario Internacional calcula que la inflación anual será de 1600%, lo que contrasta con la tasa inflacionaria promedio de la región prevista en  4,3% para este año[1]. Esto representaría el peor año de carestía en Venezuela desde su etapa republicana[2]. Es decir, que se traducirá en desigualdad, precariedad, escasez y sobre todo hambre de una población que ni siquiera podrá reciclar desechos alimenticios.

Tal y como ocurrió durante los inicios del capitalismo europeo, los sucesos de Ciudad Bolívar y Cumana son motines de subsistencia; la reacción a una economía subsidiada y precaria que no da para abastecer a toda la población. Todo apunta que estas “válvulas de escape” aunadas a otras menos ortodoxas, como la apertura paulatina de ciertas fronteras o el abaratamiento de mercancía en cadenas de distribución como ocurrió con el Dakazo o recientemente con EPK, permitirá al Ejecutivo y factores de poder mantenerse durante el primer semestre a salvaguardo.

A esto se le une una oposición sin una agenda real de cambio, que no ha perdido su vocación aventurera, lo que la lleva a proponer acciones sin asidero jurídico real como el juicio por abandono del cargo instruido contra el presidente por parte de la Asamblea Nacional. Lo que nos lleva a presuponer que existe un acuerdo solapado entre ambos conglomerados para una transición negociada para el 2019.

La actual crisis que vive Venezuela y que se agudizara durante este semestre, es producto del rentismo petrolero en el cual se ha desarrollado la economía desde 1910. Al producirse un descenso natural en los precios del barril de petróleo, producto de la intervención de nuevos mecanismos como el fracking o de una sobresaturación del mercado con nuevos actores; generó que los programas de asenso social que se idearon en base a un barril de petrolero de 147,25 dólares, colapsaran ante un mercado que calcula su mejor precio en 35 dólares para este 2017.

Este escenario más que espantar, significa un acicate para los trabajos de investigación y áreas laborales donde suelo desarrollarme. La necesidad de democratizar el acceso a la tierra, el reconocimiento y plena vigencia de los derechos humanos esenciales de los pueblos indígenas; la desmilitarización, la sustitución de una economía extractiva y el rescate de la historia de los movimientos sociales, representan mi pequeña contribución a la transformación de Venezuela.

Seguiré trabajando de la mano con organizaciones de derechos humanos, emprendedores, pueblos indígenas y activistas antiautoritarios. En este instante emerge una nueva subjetiva en las calles, te invito a formar parte de ella.  Galvaniza tu existencia y no te dejes intimidar

¡Seguiremos adelante!

-Rodolfo Montes de Oca

Caracas, 12 de enero de 2017.


[1] El Nacional.  FMI: Venezuela cerrará en 2017 con 1600% de inflación. Web: http://www.el-nacional.com/noticias/economia/fmi-venezuela-cerrara-2017-con-1600-inflacion_28189

[2] Panorama. Luis Vicente León: Venezuela vivirá la peor etapa de inflación de su historia en 2017. Web: http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Luis-Vicente-Leon-Venezuela-vivira-la-peor-etapa-de-inflacion-de-su-historia-en-2017-20161129-0002.html